¿Cómo luce el temor de Dios?

El domingo 09 de octubre tuve el privilegio de predicar en mi iglesia en el culto de la tarde, y el título del sermón fue ¿Cómo luce el temor de Dios?. debo decir que fue para mi un gran reto predicar este sermón puesto que era el tema que en los días previos al sermón, era el tema sobre el cual estaba estudiando específicamente como tema de crecimiento espiritual, por esa razón aproveché para predicar acerca de lo que Dios estaba tratando conmigo y que sé que Dios quiere trabajar con muchos otros hermanos.

Mi estudio sobre el tema fue motivado por el obsequio de un libro que se llama: “El temor olvidado” escrito por el pastor Albert N. Martin, que recibí de mis amados hermanos, la familia Martínez de la iglesia Bautista Reformada North Berguen en New Jersey, USA; un libro que recomiendo 100% para todo creyente; deseo compartirles las notas de mi sermón para que al igual que yo, ustedes puedan animarse a estudiar más sobre este tema ya que es una realidad, como dice Geoff Thomas en el prólogo del libro:

“… este libro del Dr Martin es un valioso instrumento para encender de nuevo la llama del temor de Dios en medio de la iglesia”.

¿Cómo luce el temor de Dios?

Deuteronomio 10:12 “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma”

El temor de Dios es un tema que me parece que se da por sentado en muchas ocasiones y esa falta de profundidad nos hace tener una muy escaza claridad en cuanto a lo que verdaderamente significa temer a Dios, o en ocasiones un incorrecto concepto y entendimiento práctico de esta verdad bíblica.

Aunque ciertamente una gran cantidad de personas ni siquiera tienen temor de Dios, incluso dentro de los círculos evangélicos que profesan una sana doctrina, también es cierto que habemos muchos que, si bien es cierto que el temor de Dios es evidente en nuestras vidas, luce debilitado o como un músculo atrofiado, apenas y se logra identificar pequeños vestigios de ese temor natural de un creyente para con Dios.

Mi deseo hoy es que meditemos en este asunto, aprendamos, examinemos y desempolvemos esta verdad bíblica para que Dios por el poder del Espíritu Santo la aplique a nuestras vidas y crezcamos en la piedad y el conocimiento de Dios, que en esencia es la vida eterna (Juan 17:3).

Hoy en día cuando se refiere al tema del temor de Dios suele minimizarse la esencia del concepto bíblico a: “tener reverencia” o “tener respeto” únicamente; se minimiza así un aspecto muy importante del concepto bíblico del temor de Dios que tiene que ver con el terror y espanto.

Alguien puede decir: “estoy de acuerdo en eso pero en cuanto al impío; en cuanto al creyente no debe haber miedo o espanto ante Dios

Es ese mal entendimiento sobre el temor de Dios al que me refiero, porque incluso el creyente debe tener presente este aspecto del temor de Dios que tiene que ver con miedo y espanto porque la terminología bíblica es la misma y el carácter de Dios nunca cambia.
Limitar la actitud del creyente ante Dios a reverencia y respeto solamente, puede hacer que se pierdan de vista aspectos del carácter de Dios que conducen a la obediencia.

Saber que la ira de Dios fue satisfecha en Cristo libra al creyente del temor a la condenación pero no de la responsabilidad frente a un Dios Santo, Santo, Santo.
En la biblia las palabras “temor” y “amor” se hayan asociadas en la lealtad al pacto; Temer a Dios es tener lealtad hacia Él y en consecuencia a sus enseñanzas de tal manera que afecten nuestros valores, convicciones y conducta.
Para entender mejor esto, empecemos por definir la palabra TEMOR.
— Una definición popular del diccionario secular es: Respuesta EMOCIONAL natural ante lo que se percibe como una amenaza a la seguridad o al bienestar general. En este sentido se puede manifestar de dos maneras básicas:
1- Buena y favorable: cuando ese temor nos lleva a tomar medidas de prevención ante el peligro
2- Mala y dañina: cuando ese temor nos consume a tal grado que se pierde el control y no reaccionamos coherentemente ante el peligro.

Sin embrago, a diferencia de la definición secular general, en la biblia no se considera al temor como una REACCIÓN EMOCIONAL si no, como una CONDUCTA sabia. Entonces podemos entender el temor a Dios como una conducta y no una emoción, aunque claramente las emociones formarán parte de esa conducta, pero no son el dominante.

Esto va de la mano con la realidad de que una persona que ha nacido de nuevo es una nueva criatura, y la biblia dice que aquellos a quienes Dios salva, Él se encarga de poner en sus corazones su temor, mientras que aquellos que son del mundo y no han nacido de nuevo se les describe en Romanos 3:18 como “quienes no tienen temor de Dios delante de sus ojos”

¿ven la consistencia práctica de este concepto?

Cuando nuestros antepasados espirituales describían a alguien que evidenciaba una piedad genuina, a menudo se le llamaba “temeroso de Dios” — ejemplo de Job.

Dice Albert Martin: “Esta designación evidenciaba el hecho de que los hombres se daban cuenta de que el temor de Dios era el alma de la piedad” – Quita el alma del cuerpo y todo lo que tendrás en pocos días será una hedionda carcasa. – Quita el temor de Dios de cualquier profesión de piedad y lo único que tendrás es la hedionda carcasa del fariseísmo, religiosidad estéril o hipocresía calculada.

El temor de Dios es la esencia de la religión verdadera; de acuerdo a esta verdad debemos concluir que la ausencia del temor de Dios es ausencia de verdadera religión; o para que entender mejor, es ausencia de vida espiritual.

Debemos entender que el temor de Dios no es una característica exclusiva de algunos cristianos especiales, el temor de Dios es característico en todo verdadero cristiano. (Prov 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová…”) no nos dice la biblia que el temor es el punto máximo de la vida cristiana, si no el principio.

La palabra temor en su uso general en la biblia implica dos sentidos, uno tiene que ver con el terror o miedo, y el otro sentido de la palabra temor que se usa en la biblia es el que expresa veneración y honor, respeto y admiración.

Los dos sentidos de la palabra temor están presentes en su uso general en la biblia, y en cuanto a Dios también.

veamos unos pasajes donde el sentido de miedo o terror están presentes refiriendose a personas que aman a Dios.

Lucas 2:9 “Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

Hechos 5:11 “Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.” Espanto por ver lo que Dios había hecho a Ananías y Safira.

Salmos 119:120 “Mi carne se ha estremecido por temor de ti, Y de tus juicios tengo miedo.

Estos ejemplos nos muestran ese sentido de la palabra temor que tiene que ver con el miedo; pero también vemos un sentido que tiene que ver con veneración y admiración.
Por ejemplo, en la promesa del nuevo pacto es este temor el que Dios dice que pondrá en los corazones de los miembros del pacto.

Jeremías 32:39-41 “Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. 40 Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. 41 Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma.

Es ese temor que nos lleva a obedecer en amor a nuestro Dios.

Y hay muchos más ejemplos en la biblia de este temor, sin embargo, es importante que entendamos los dos sentidos de la palabra temor en la biblia y veamos que ellos no operan por separado, si no que en esencia se complementan el uno al otro.
Salmos 2:11 “Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor.

Entonces, habiendo visto esto como una base, vayamos al Salmo 139 y veamos ¿Cómo luce el temor de Dios en nuestras vidas?

1- Un firme conocimiento del carácter de Dios

Primeramente vemos en los VV 1-4 que David tiene un firme conocimiento del carácter de Dios, y específicamente, él reconoce un atributo de Dios que le distingue de su creación, es su Omniciencia.

David expresa un correcto concepto del carácter de Dios y esto le lleva a adorarle y rendirse ante Él, igualmente lo hacen los santos en Apocalipsis 15:2-4

En esencia ellos dicen que todos los que ven a Dios como ellos lo ven, inevitablemente van a temerle. Al contemplar su santidad, majestad, inmensidad soberanía sin igual, el temor de Dios invade el corazón de cualquiera.

El problema de nuestros días es que esos aspectos del carácter de Dios se han perdido de vista, por eso es que aún dentro del circulo cristiano de nuestros días no se luce el temor de Dios, no se ven cristianos con una vida de piedad admirable, más bien, personas como los antiguos cristianos, Spurgeon, Whitefield, Lutero, Owen, etc, son considerados como espectaculares en cuanto a sus vidas de piedad, cuando en realidad todo cristiano está llamado a vivir como ellos vivieron.

Es por eso que la adoración en las iglesias es más parecida a un carnaval de febrero que a la escena de Apocalipsis 15.

Necesitamos tener nuestros ojos puestos en estos aspectos del carácter de Dios para que el temor de Dios empiece a surgir como un huracán en nuestras vidas y haga estragos con toda la inmundicia de la carne con la que aún luchamos.

La cruz intensifica nuestra visión de la santidad de Dios

Albert Martin escribe en su libro (El temor olvidado): “Mucho tienden a pensar que puesto que Dios ha revelado su amor en la cruz de Jesucristo, solo queda para nosotros que seamos cautivados por este amor más bien que temblar con temor. Pero si, como la escritura nos dice, las criaturas sin pecado esconden sus rostros en la presencia del Dios de ardiente santidad (Isaías 6:1-3) ¿Por qué deberíamos pensar que la visión de las heridas y del sacrificio de Cristo negará la necesidad para nosotros de acercarnos con rostros cubiertos y corazones temblorosos? Es preciso decir que en tal vez en ningún lugar de toda la escritura este principio se vea más claramente que en la cruz misma, porque ¿que es la cruz, sino la revelación más clara de su inflexible justicia y ardiente ira, así como de su amor y gracia asombrosos? ¡Que muestra de inmaculada santidad!  una visión iluminada de la cruz de Cristo, más que negar o diluir parte alguna de la enseñanza bíblica acerca del temor de Dios, sirve para elevar y sellar esa disposición del corazón de manera que toda nuestra relación con Dios a través de Cristo sea una relación en el ámbito del temor de Dios. En ningún lugar estamos más inclinados a obedecer el mandato divino de servir al Señor con temor y alegrarse con temblor (Salmos 2:11) que cuando estamos ante un Dios inmolado y recibimos el perdón comprado al precio de su sangre

Por eso, amigo lector, que es consciente del estado espiritual de su alma alejado de Dios, déjeme decirle: no habrá la más mínima medida del temor de Dios en tu corazón hasta que comiences a tomar en serio lo que la biblia dice acerca del pecado y su consecuencia y la revelación del carácter santo y justo de Dios y empieces a temblar de pavor ante Él y clames por auxilio para ser librado de su ira; entonces el evangelio (la noticia de que Cristo Jesús pagó en la cruz el precio por los pecados de aquellos que se arrepienten y creen y que sufrió Él toda la ira de Dios por los pecados) será una buena y grata noticia para ti.

Y tu hijo de Dios, debes entender que no crecerás en el temor de Dios, a menos que crezcas en el conocimiento y entendimiento del carácter Justo, Santo, glorioso y sublime de Dios y veas a Cristo como lo vieron los santos de Apocalipsis 15.

John Murray escribe: “El temor de Dios en nosotros es este estado del corazón y de la mente que refleja nuestra comprensión de quien y que es Dios, y el quien y que es Dios ya no permitirá nada menos que la totalidad de nuestro compromiso con Él

Continuando con el Salmo 139, vemos en el versículo 5 una clara transición de ese conocimiento del carácter de Dios hacia la noción clara de la presencia de Dios tan cerca como quien pone su mano en su espalda.

2- Un sentido profundo de la presencia de Dios.

A. W. Tozer escribió: “la palabra más profunda del lenguaje humano es: Dios El hecho más profundo en todo el lenguaje humano es la frase: Dios es La experiencia más profunda que podemos tener es el reconocer que: Dios está aquí”

David dice que ese Dios omnisciente que todo lo ve y lo conoce, no solamente está de lejos viendo las cosas, si no que Él está aquí, ese sentido de la presencia de Dios en nuestras vidas es el que intensifica nuestro temor de Dios, es cuando somos conscientes de la verdad de que Dios está presente aquí en persona, cuando nuestras conductas cambian, nuestra adoración cambia, cuando nuestras actitudes cambian.

Me temo que muchas veces soy tan superficial en la doctrina bíblica, que efectivamente creo en la omnisciencia y omnipresencia de Dios pero no me comporto como que en realidad lo creyera, mis actitudes, palabras, comportamientos y aún pensamientos reflejan que no estoy consciente de la presencia de Dios a mi lado, Él está aquí, hermanos, cuando esta idea toma carácter de realidad en nuestras mentes y corazones, de verdad que todo cambia.

¿A caso no es así con las personas a nuestro alrededor? Por ejemplo: “Podemos saber que alguien está en la misma casa que yo, pero mientras no esté a mi lado yo me siento en libertad para comportarme como yo quiera en ese momento, pero una vez que la persona entra a mi espacio inmediato y yo estoy haciendo alguna tontería, soy sorprendido e inmediatamente dejo de hacer lo que estaba haciendo y tomo una postura de cordura.” ¿No es cierto?

Notemos los VV 6-8 David no solo expresa su asombro ante el conocimiento de ese Dios, sino que está tan consciente de la presencia de Dios que ve inútil emprender la huida.

A diferencia de Jonás que irracionalmente pretendía huir de la presencia de Dios, David siendo consciente de que la presencia de Dios lo llena todo; exclama, ¿A dónde huiré de tu presencia, si en todos lados estás? Yo no creo que David esté diciendo eso porque quisiera huir, si no con la intención de expresar el grato sentimiento de que ese Dios al que adora lo puede encontrar en todo lugar y eso para él es un fuertísimo consuelo, veamos cómo se expresa en los VV 9:10

Sin duda, David había experimentado vivencialmente la presencia de Dios en su vida; ¿como queremos ser? ¿Como el David del Salmo 139 o como el profeta Jonás del capítulo 1 de su libro?

Procuremos nosotros tener este pensamiento en cuanto a la presencia de Dios, y procuremos corregir a nuestros niños bajo esta realidad de que Dios está aquí, no solamente, Él nos ve, si no que, Él nos ve porque Él está aquí.

Entonces, ¿cómo luce el temor de Dios?

– Tenemos un claro concepto del carácter de Dios
– Estamos plenamente conscientes de su presencia en medio nuestro a cada momento
– Tener un entendimiento claro de mi relación con Dios

3- Un entendimiento claro de mi relación con Dios

Una persona que teme a Dios debe estar consciente plenamente que tiene una relación con Dios y debe conocer los términos de esa relación porque ellos determinarán su caminar para con Dios.

Primeramente debemos entender que no hay ninguna manera de relacionarnos con Dios si no es a través de su hijo Jesucristo, solamente al estar en Cristo es que hay relación con Dios, de menos, lo único que hay es: “una horrenda expectación de juicio y hervor de fuego…” (Hebreos 10:27).

Y esta relación entre Dios y los hombres a través de Jesucristo está determinada por Dios como un pacto, un compromiso entre las partes que se rige por obligaciones y beneficios.

Y es de las obligaciones de este pacto que concluimos el tercer aspecto que completa el verdadero temor de Dios, las obligaciones de los miembros del pacto son básicamente 3:

a) Amar a Dios
b) Obedecer a Dios
c) Confiar en Dios

Dios nos ha revelado en su ley, (esa misma que Él escribe en el corazón de los miembros del pacto) su voluntad para con los miembros de su pueblo, y es: que le amemos con todo nuestro ser, aquél que ha de temer a Dios es uno que le ama con todo su ser “Mat 22:36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Éste es el primero y grande mandamiento.

Otro aspecto importantísimo de nuestras obligaciones para con Dios es la obediencia a Él, es decir, la obediencia es la prueba de ese amor supremo por Dios, es porque le amamos que le obedecemos, la biblia dice que para los que le aman sus mandamientos no les son gravosos (1Juan 5:3)

Jesucristo dijo: si me amáis, guardad mis mandamientos.

Es la obediencia la evidencia de nuestro amor por Dios, quien ama a Dios se sujeta a Él y a todo lo establecido por Dios. La iglesia local, los gobernantes, los padres, su palabra, etc… ¿Cómo luce tu obediencia a Dios? ¿Reflejas en ella un genuino amor por Él?

Y el tercer aspecto de mis obligaciones para con Dios es una confianza plena en Él. Hebreos 11: 6 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”

El amor de Abraham por Dios fue un amor supremo, fue mayor que el amor natural hacia su propio hijo, Abraham amaba a Dios de tal manera que le fue obediente y estuvo decidido a hundir su cuchillo en su garganta de su hijo, hasta que Dios mismo le ordenó que se detuviera y esto revelaría no solo el amor de Abraham por Dios y su obediencia a Él, sino también, su confianza en ese Dios de pacto a quien amaba supremamente. (Hebreos 11:17-18) “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, 18 habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; 19 pensando que Dios es poderoso {confianza} para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.

En otras palabras, el temor de Abraham por Dios lo llevó a confiar en Dios por completo.

En resumen, en cuanto a este último punto que nos muestra como luce el temor de Dios, podemos decir que: Una persona que teme a Dios, será movido por el amor a obedecer a ese Dios confiando plenamente en Él.

Para cerrar este punto quiero hacer notar como Dios une estos tres aspectos en Deuteronomio 10:12-13 “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; 13 que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?

Para concluir con este mensaje, quiero llamar su atención a algunas aplicaciones
Pero antes quisiera que veamos como el Salmos 139 termina expresando la esencia de la actitud de un hombre que tiene el temor de Dios. VV 19-24… Esto es lo que la biblia define como el temor de Dios. Prov 8:13. “El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.

Aplicaciones:

1- ¿Estoy luciendo yo, en mi vida el temor de Dios? Cada actitud, cada palabra, cada pensamiento reflejan un corazón profundamente temeroso de Dios? (recuerde: el temor de Dios es el alma de la piedad) es en cada día vivido, en cada conversación mantenida, en cada negocio calculado que el temor de Dios debe gobernar nuestras vidas.

2- Examinémonos si estos 3 aspectos del temor de Dios están presentes en nosotros, y si carecemos de alguno de ellos vayamos a Dios en oración y supliquemos por un profundo temor por Él en nuestras vidas.

3- Niños, recuerden que Dios no solamente ve desde muy lejos lo que hacemos, Él ve lo que hacemos y conoce lo que pensamos porque Él está presente siempre a nuestro lado, Dios está aquí.

Es importante que nos detengamos a meditar sobre este asunto, podría ser que nosotros simplemente estemos dando por sentado que hay temor de Dios en nosotros cuando nuestra vida contradice nuestra profesión, y en realidad estamos jugando con Dios. No hay amor supremo por Dios y como no hay amor, no hay obediencia y mucho menos confianza verdadera en el Dios que salva.

Si es así, yo quiero advertirte y alertarte de lo que Dios dice a quienes viven de tal manera: Salmos 50:21-22 “Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. 22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre.”

Si decimos que amamos a Dios y ni siquiera estamos dispuestos a abandonar conductas o relaciones en nuestra vida, que clase de amor es ese? El amor verdadero por Dios llevó a Abraham a sacrificar a su propio hijo.

No vengamos diciendo que es que era Abraham, porque como dije al principio, el temor de Dios no es una característica de algunos cristianos especiales, sino que es la característica de todo aquel que es un verdadero Cristiano.

De modo que si nuestro amor por Dios no nos mueve ni siquiera a abandonar el pecado o cosas que nos llevan a pecar, ese amor, no es el amor que corresponde a alguien que teme a Dios, no es el amor que corresponde a la verdadera vida nueva.

Amigo que me escuchas y has venido hoy pero sabes que tú no eres un cristiano, aquí está la explicación de por qué vives de la manera que lo haces: Romanos 3:18 dice acerca de la gente inconversa: no hay temor de Dios delante de sus ojos.

¿Por qué vives de la manera que lo haces? Porque no hay Un firme conocimiento del carácter de Dios, no tienes una consciencia firme de la presencia de Dios en tu vida y no tienes Un entendimiento claro de tu relación con Dios.

La única esperanza para ti es Cristo, sólo la cruz de Cristo estilando sangre para redimir la culpa de tu pecado puede salvarte. Cree y serás salvo, cree que tus pecados fueron clavados en esa cruz y tu castigo fue derramado sobre las espaldas de Jesús, cree que en Cristo Jesús ya no hay condenación, cree que Él y sólo Él es tu refugio que puede salvarte de la ira de Dios y la condenación eterna porque Cristo Jesús murió y resucitó para que los que creen en Él no se pierdan, si no que tengan vida eterna.

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